Contents
cccategories1 saberpedia cccategories2
Introducción
Seguro que te ha ocurrido alguna vez: aprendes una palabra nueva, y al día siguiente la ves en anuncios, conversas con alguien que la menciona o incluso aparece en tu serie favorita. O tal vez te cambia el coche y de pronto descubrís que hay cientos iguales circulando. Esto no es casualidad ni conspiración universal, sino un fenómeno conocido como ilusión de frecuencia. En este artículo exploraremos qué es, por qué ocurre y cuáles son sus implicaciones en nuestra manera de percibir el mundo.
¿Qué es la ilusión de frecuencia?
La ilusión de frecuencia, también llamada fenómeno Baader-Meinhof, es ese efecto psicológico por el cual un estímulo al que acabamos de prestar atención o del que acabamos de tomar conciencia de pronto aparece en muchos lugares. Contrariamente a lo que parece a simple vista, no se trata de un incremento real en la frecuencia del estímulo, sino de un cambio en nuestra percepción.
Según la Wikipedia: Ilusión de frecuencia, este fenómeno pone de manifiesto cómo la mente selecciona información relevante para nosotros, ignorando el resto. De algún modo, nuestra atención actúa como un filtro que magnifica la presencia de ciertas señales.
Origen y explicación científica
Desde un punto de vista neurológico, la explicación reside en la formación reticular del tronco encefálico, un conjunto de núcleos que regula nuestro nivel de alerta y filtra estímulos sensoriales. Cuando algo capta nuestra atención, la formación reticular incrementa su sensibilidad hacia ese estímulo.
A esto se suma la heurística de disponibilidad, un atajo mental descrito por los psicólogos Amos Tversky y Daniel Kahneman. Según ellos, “utilizamos la facilidad con la que podemos traer algo a la mente como una señal de frecuencia o probabilidad real” (Tversky Kahneman, 1973).
De este modo, dos procesos trabajan en paralelo:
- Atención selectiva: dirigimos nuestros recursos cognitivos hacia un estímulo concreto.
- Memoria reciente: retenemos con facilidad la información sobre ese estímulo, lo recordamos más y, por tanto, creemos que ocurre con más frecuencia.
Ejemplos cotidianos
La ilusión de frecuencia se manifiesta en numerosos contextos:
- Compras de coche: tras decidirte por un modelo, comienzas a verlo hasta en los sueños.
- Aprendizaje de idiomas: cuando aprendes un nuevo término, de pronto «sale» en cada conversación.
- Publicidad online: te fijas en un producto y luego lo alumbran anuncios en todas tus redes sociales.
- Noticias de sucesos: si una noticia te impacta, empiezas a buscar información similar y te parece que aumenta el número de casos.
Por qué crees verlo “por todas partes”
Es normal preguntarse cómo puede nuestra mente llegar a engañarnos de esta manera. En realidad, no es un error del cerebro, sino una estrategia evolutiva muy útil. Al agrupar y destacar estímulos emergentes, ganamos rapidez para reaccionar ante situaciones relevantes: alimentos, amenazas, oportunidades de apareamiento.
El psicólogo Richard Wiseman, en su libro The Luck Factor, sugiere que las personas con «suerte» suelen experimentar la ilusión de frecuencia con mayor intensidad, pues están más predispuestas a detectar oportunidades en su entorno. “La suerte es la confluencia de atención, preparación y positivismo”, escribe Wiseman, y la ilusión de frecuencia forma parte de ese paquete.
Además, las redes sociales y los algoritmos refuerzan este sesgo al presentarnos contenido alineado con nuestros intereses previos. Cuanto más interactúas con un tema, más se te muestra cuanto más se muestra, más atención prestas un ciclo que potencia la ilusión.
Cómo manejarla
Aunque la ilusión de frecuencia no es dañina en sí misma, puede generar sesgos en nuestro juicio, especialmente cuando evaluamos probabilidades o tomamos decisiones. Para reducir sus efectos puedes:
- Cambiar de perspectiva: pregunta a otras personas si han observado lo mismo. Su experiencia corroborará o descartará tu impresión.
- Consultas objetivas: recurre a datos y estadísticas reales. Busca en bases confiables como el Instituto Nacional de Estadística o fuentes académicas.
- Aumentar la diversidad de información: diversifica tus medios de comunicación y tus grupos de conversación.
- Descanso cognitivo: dar un paso atrás y desconectar. A veces, al distanciarnos, recuperamos la objetividad.
Con estas prácticas mantendrás un equilibrio entre prestar atención a lo relevante y no sobreestimar su presencia real.
Conclusión
La ilusión de frecuencia es un recordatorio fascinante de que nuestra percepción no es un espejo exacto del mundo, sino una interpretación activa y selectiva. Ese “verlo por todas partes” no significa que el estímulo sea más frecuente, sino que nuestra mente ha decidido prestarle atención y hacerlo resaltar.
Comprender este mecanismo fortalece nuestra capacidad crítica y nos ayuda a tomar decisiones más acertadas. Al fin y al cabo, la realidad está ahí fuera, pero cada uno de nosotros la filtra a su manera. Reconocer esa filtración es el primer paso para manejarla con sabiduría.
Para profundizar en el tema, puedes consultar Psychology Today o visitar recursos en línea como
Psychology Today y las páginas en
Wikipedia sobre la ilusión de frecuencia.
¡Feliz exploración del vasto y sorprendente mundo de tu mente!

Be the first to leave a comment