Contents
- 1 Cómo bajar consumo de agua caliente sin cambiar caldera: 6 ajustes
- 1.1 1. Ajusta la temperatura del termostato al nivel óptimo
- 1.2 2. Instala reductores de caudal en grifos y duchas
- 1.3 3. Revisa periódicamente el aislamiento de tuberías
- 1.4 4. Aprovecha ciclos ecológicos y programaciones horarias
- 1.5 5. Moderniza los grifos con cartuchos de bajo consumo
- 1.6 6. Cambia pequeños hábitos: duchas cortas y eficiencia en la cocina
- 1.7 Conclusión: compromiso y ahorro al alcance de todos
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Cómo bajar consumo de agua caliente sin cambiar caldera: 6 ajustes
Ahorrar en la factura de agua caliente y, al mismo tiempo, reducir el impacto ambiental es posible sin necesidad de cambiar la caldera. Solo tienes que prestar atención a algunos detalles de uso, mantenimiento y pequeños ajustes en casa. A lo largo de este artículo te proponemos seis mejoras que puedes implementar desde hoy mismo, con consejos fáciles, económicos y, sobre todo, divertidos de poner en práctica.
¿Estás listo para descubrir cómo transformar tus hábitos y convertirte en un experto del ahorro? ¡Sigue leyendo!
1. Ajusta la temperatura del termostato al nivel óptimo
Muchas calderas vienen configuradas de fábrica con una temperatura de agua caliente de entre 60 y 70 °C. Aunque esto garantiza un suministro inmediato y evita la proliferación de bacterias como la Legionella, la mayoría de hogares no necesita tanta temperatura. Reducirla a unos 50–55 °C puede suponer un ahorro de hasta un 10–15 % en el consumo de gas o electricidad según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE).
Para modificar esta temperatura, busca en tu caldera el termostato marcado como “agua caliente” o “ACS” y gíralo ligeramente hacia el símbolo de menor temperatura. Nunca la bajes por debajo de 50 °C si hay personas vulnerables en casa o si la instalación es antigua.
2. Instala reductores de caudal en grifos y duchas
Los reductores de caudal, también llamados aireadores o perlizadores, son pequeños accesorios que se enroscan en la salida del agua. Su misión es mezclar aire con el flujo de agua, manteniendo la sensación de presión pero consumiendo menos litros por minuto. En muchos casos, la inversión de unos 3–5 euros por grifo se amortiza en pocas semanas.
- Caudal típico sin reductor: 12–15 L/min.
- Caudal con reductor: 6–9 L/min.
Si quieres comprar online, puedes consultar opciones en tiendas especializadas como
Ferretería Online o en grandes superficies de bricolaje.
3. Revisa periódicamente el aislamiento de tuberías
Un tronco de agua caliente que viaja por tuberías sin aislamiento pierde calor gradualmente antes de llegar al grifo. El resultado es que abrimos más agua fría hasta que notamos la temperatura deseada, derrochando litros innecesarios. Cubrir las tuberías con material aislante (espuma o mangas de caucho) puede reducir las pérdidas térmicas hasta en un 25 %.
Puedes encontrar kits de aislamiento en tiendas de fontanería o en la web de tu compañía suministradora. Según IDAE, este tipo de mejora está dentro de las acciones de bajo coste y alto impacto energético.
4. Aprovecha ciclos ecológicos y programaciones horarias
Si tu caldera o termo eléctrico dispone de modos de funcionamiento programables, aprovéchalos. Programar el encendido justo antes de los momentos de máxima demanda (mañana y noche) evita que el agua caliente esté “recalculándose” todo el día, algo especialmente habitual en sistemas eléctricos.
Por ejemplo, si sueles ducharte a las 8:00 h, programa el encendido de la resistencia o del quemador para que arranque media hora antes. Así tendrás el agua a punto justo cuando la necesitas y no mantendrás el sistema encendido innecesariamente.
5. Moderniza los grifos con cartuchos de bajo consumo
Los grifos tradicionales cuentan con un cartucho que regula la mezcla de agua fría y caliente. Existen versiones denominadas “cartuchos ecológicos” o “cartuchos AHORRO” que limitan la cantidad máxima de agua caliente, y además incorporan un tope para abrir más lentamente. Con ellos, no solo se consume menos agua, sino que la sensación de comodidad al regular la temperatura mejora notablemente.
Esta sustitución es sencilla y, en muchas ocasiones, no necesita la intervención de un profesional. Basta con desenroscar el cartucho antiguo y colocar el nuevo siguiendo las instrucciones del fabricante.
6. Cambia pequeños hábitos: duchas cortas y eficiencia en la cocina
Reducir el tiempo de ducha en apenas un minuto puede suponer un ahorro del 6–7 % del total anual de agua caliente. Además, al lavar los platos, deja correr el agua caliente exclusivamente al aclarar, y usa un cubo o barreño para enjabonar antes. De esta forma, el consumo no se dispara mientras frotas y preparas los utensilios.
“Los grandes cambios se consiguen con pequeños gestos diarios.”
Con un poco de disciplina y, sobre todo, tomándote el reto como un juego familiar, reducir el gasto de agua caliente puede ser algo divertido y gratificante.
Conclusión: compromiso y ahorro al alcance de todos
Estos seis ajustes combinan soluciones técnicas (ajuste de termostato, reductores de caudal, aislamiento de tuberías, cartuchos ecológicos) con cambios de hábitos (programación horaria y duchas más cortas) para que no tengas que invertir en una nueva caldera para notar la diferencia en tu factura y en tu huella de carbono.
Empieza por el que te resulte más sencillo y ve incorporando los demás a tu ritmo. Pronto verás cómo la suma de cada pequeño gesto se traduce en ahorros tangibles y en una gestión más responsable de un recurso tan vital como el agua.
Si te interesa profundizar en medidas de eficiencia energética, visita el portal oficial del IDAE o consulta las guías prácticas de tu compañía suministradora. ¡Tu bolsillo y el planeta te lo agradecerán!

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