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Introducción
Para muchos, subir a un avión y despegar es vivir una pequeña dosis de magia científica. ¿Cómo es posible que un objeto tan voluminoso y pesado se eleve varios kilómetros sobre el suelo sin caer en picado? La respuesta radica principalmente en la sustentación, una fuerza fundamental que permite a los aviones mantenerse en el aire y desplazarse con gran eficiencia. En este artículo, exploraremos de manera amable y entretenida los principios físicos que hacen volar a estas colosales máquinas, ilustraremos con ejemplos cotidianos y citaremos fuentes confiables que enriquecen la explicación.
¿Qué es la sustentación?
La sustentación (o “lift” en inglés) es la fuerza que se genera perpendicularmente al flujo de aire alrededor de un ala. Gracias a ella, el avión se alza contra la gravedad. Existen dos explicaciones complementarias:
- Principio de Bernoulli: cuando un fluido (en este caso, aire) se mueve más rápido sobre la superficie curva del ala, la presión baja. Al mismo tiempo, el aire por debajo del ala va más despacio y ejerce mayor presión ascendente.
- Tercera Ley de Newton: el ala desvía el aire hacia abajo en respuesta, el aire empuja el ala hacia arriba con una fuerza igual y opuesta.
“La sustentación es la fuerza generada por la diferencia de presiones sobre el ala, esencial para que un avión rompa la barrera de la gravedad.” – NASA
Para mayor detalle técnico puedes consultar la explicación completa en NASA Aeronautics o el artículo sobre el Principio de Bernoulli.
El perfil alar y el ángulo de ataque
El perfil del ala (o “airfoil”) no es un diseño casual: su forma asimétrica provoca la diferencia de velocidades de aire. El borde delantero es redondeado y el borde de salida más afilado, de modo que el aire se divide eficientemente y se reúne sin grandes turbulencias.
Además, el ángulo de ataque juega un papel decisivo. Este ángulo es la separación entre la cuerda del ala (línea imaginaria entre borde de ataque y borde de salida) y la dirección del viento relativo. Si el piloto incrementa demasiado este ángulo, llega un punto donde el flujo se separa y se produce la temida pérdida de sustentación o “stall”. Por eso, controlar cuidadosamente este valor es vital durante el despegue, aterrizaje y maniobras.
Ejemplos cotidianos que ilustran la sustentación
A veces basta con unos pocos objetos caseros para entender mejor cómo surgen las fuerzas de sustentación. Estos ejemplos nos demuestran que la aerodinámica está más cerca de lo que creemos:
- Avión de papel: al lanzar un avión de papel plano y bien plegado, observamos cómo su propio peso y forma generan un flujo de aire que lo mantiene estable unos segundos. Pequeños cambios en la inclinación alteran la trayectoria.
- Mano por la ventana del coche: sitúa la palma de la mano ligeramente inclinada fuera de la ventana de un coche en movimiento. Sentirás que tu mano “sube” por la presión del aire, imitando la acción de un ala real.
- Efecto cortina en la ducha: cuando abrimos ligeramente la puerta de la ducha, el aire que sale empuja la cortina hacia dentro. La presión diferencial demuestra que un flujo rápido atrae objetos de baja presión hacia la zona de alta presión.
- Golondrinas en vuelo: los pájaros aprovechan la forma de sus alas y el batir para generar sustentación y empuje. Incluso planean sin batir las alas, confiando en corrientes ascendentes.
Todos estos ejemplos nos muestran que, con formas y ángulos adecuados, es posible generar fuerzas contra la gravedad usando el propio movimiento del aire.
Controlando la sustentación en un vuelo real
En un avión comercial, la sustentación no se deja al azar. Los sistemas de control y los pilotos colaboran para ajustar en cada fase:
- Flaps y slats: dispositivos móviles en el ala que modifican la curvatura y superficie durante el despegue y aterrizaje. Aumentan la sustentación a velocidades reducidas.
- Alerones y timones: controlan el alabeo, cabeceo y guiñada, distribuyendo la sustentación entre las alas y manteniendo el equilibrio.
- Variación de velocidad: al acelerar, el flujo de aire sobre el ala se incrementa y la sustentación crece. Al reducir velocidad, los pilotos compensan con mayor ángulo de ataque o desplegando flaps.
Gracias a estos mecanismos, el vuelo es más suave y seguro, y el avión responde con precisión a cada instrucción de la cabina.
La seguridad del vuelo y la redundancia
Aunque la sustentación es esencial, mantener el avión en el aire también depende de otros factores y sistemas de respaldo:
- Múltiples motores: si uno falla, los otros compensan la potencia perdida.
- Sensores doble o triples: miden velocidad, presión y posición de los alerones, para evitar lecturas equivocadas.
- Piloto automático y copilotos: actúan en conjunto para reaccionar ante cualquier anomalía en los cálculos de sustentación o trayectoria.
“Cada diseño de avión pasa rigurosas pruebas de túnel de viento y simulaciones antes de recibir la certificación de vuelo.” – Boeing
Estos criterios de diseño y las estrictas regulaciones aeronáuticas hacen que volar sea uno de los medios de transporte más seguros.
Conclusión
La sustentación es la clave que mantiene en el cielo a esas gigantes de metal que desafían la gravedad. Comprender su funcionamiento a través del Principio de Bernoulli, la Tercera Ley de Newton y ejemplos cotidianos no solo satisface nuestra curiosidad, sino que también refuerza el asombro ante la ingeniería aeronáutica. La próxima vez que veas un avión despegar, recordarás que, bajo la superficie lisa de sus alas, se esconde todo un mundo de física aplicada y soluciones innovadoras para no caer.

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